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ERTE o Expediente de Regulación de Empleo: qué es, cómo se tramita y cuáles son tus derechos

El Expediente de Regulación Temporal de Empleo o ERTE es una medida de regulación de empleo, que permite suspender los contratos de trabajo ante una situación extraordinaria. En general, las causas que motivan un ERTE son de tipo económico, técnico, organizativo o de producción. Sin embargo, también es posible tramitar un ERTE por causas de fuerza mayor, como ha ocurrido durante la crisis del coronavirus.

Como se trata de una medida colectiva, el Expediente de Regulación Temporal de Empleo debe tramitarse bajo la vigilancia de la autoridad laboral. Además, los representantes de los trabajadores participarán a la hora de fijar las medidas a adoptar.

En este artículo analizamos en qué consiste esta medida de regulación del empleo, así como los trámites que debe seguir la empresa para llevarlo a cabo. También hacemos mención a los derechos de los trabajadores y, por último, a la causa de fuerza mayor. Aunque esta causa debería ser una excepción, lo cierto es que el Covid-19 ha conducido a que muchas empresas soliciten el ERTE.

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¿Qué es una medida de regulación del empleo?

Las medidas de regulación del empleo permiten flexibilizar el régimen de despidos o suspensiones de contratos para que la empresa se adapte a circunstancias excepcionales. Tales circunstancias, conforme al artículo 47 del Estatuto de los Trabajadores, son:

  • Económicas. Para alegar esta causa es necesario que la empresa se encuentre en una situación negativa. Por ejemplo, se considera situación negativa:
    • Existencia de pérdidas actuales o previstas.
    • Disminución persistente del nivel de ingresos o ventas.
    • Se entiende que concurre esta situación cuando, durante dos trimestres consecutivos, el nivel de ventas o ingresos registrado es inferior al registrado en el mismo período durante el ejercicio anterior.
  • Técnicas. Las causas técnicas describen los cambios en los medios e instrumentos de producción. Esta causa se reserva, por ejemplo, para los casos en que la cadena de producción ha quedado inutilizada o afectada.
  • Organizativas. Las causas organizativas concurren cuando ha habido cambios en los sistemas y métodos de trabajo, o bien en el modo de organizar la producción. Por ejemplo, hablaríamos del salto al teletrabajo o de la introducción de nuevas tecnologías de gestión o comunicación.
  • Productivas. Son causas productivas los cambios en la demanda de los productos o servicios en los que trabaja la empresa. Por ejemplo, la introducción de un nuevo producto, o la caída drástica de la demanda.

Además, cabe la posibilidad de adoptar medidas de regulación de empleo cuando concurre una causa de fuerza mayor. Esta debe ser verificada por la autoridad laboral, que comprobará que concurren los siguientes requisitos:

  • Imprevisibilidad.
  • Inevitabilidad.
  • Imposibilidad.
  • Relación causal.

¿Qué es un ERTE o Expediente de Regulación Temporal de Empleo?

Las medidas de regulación de empleo pueden ser de tipo temporal o definitivo.

  • Cuando son definitivas las llamamos Expediente de Regulación de Empleo (ERE). Sobre esta materia ya escribimos un artículo, cuya lectura te recomendamos. En este caso la relación laboral queda extinguida, produciéndose el despido colectivo.
    Si estás en proceso de ERE y crees que puedes perder tu trabajo, te recomendamos también la lectura de nuestro artículo sobre la impugnación del despido colectivo. Además, rellenando nuestro formulario puedes encontrar a laboralistas experimentados que trabajen cerca de ti.
  • Cuando son temporales las llamamos Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE). En este caso se trata de una suspensión del contrato de trabajo, lo que significa que las obligaciones laborales cesarán temporalmente.
    Aunque sí persistirán algunos efectos jurídicos (de los que hablamos más adelante, al explicarte tus derechos), los principales efectos del ERTE son:
    • El empresario no está obligado a dar trabajo a su empleado y, por tanto, tampoco a pagarle su salario.
    • Por su parte, el empleado no está obligado a prestar sus servicios a la empresa.

En definitiva, siempre que concurran las causas que hemos señalado en el apartado anterior, la empresa tendrá la potestad de flexibilizar su plantilla. Pero, como decimos, la autoridad laboral jugará un papel de garantía en el proceso.

¿Cómo se pide un ERTE?

La forma de tramitación de un ERTE depende de la causa que lo justifique. Generalmente se tramita de un modo muy similar al despido colectivo:

  • Cuando proceda de causas económicas, técnicas o productivas, el procedimiento se iniciará presentando una solicitud a la autoridad laboral.
    A continuación entrarán en juego la representación de los trabajadores (que deberá negociar con la empresa), y las Administraciones Públicas. Concretamente, la entidad gestora de la prestación de desempleo y la Inspección de Trabajo y Seguridad Social (que informarán sobre las medidas propuestas).
    El proceso de consultas se puede sustituir por un arbitraje. En cualquier caso, el objetivo es alcanzar un acuerdo o laudo arbitral en el que se determinen las condiciones de la suspensión de los contratos de trabajo.
  • Cuando proceda de causas de fuerza mayor, el procedimiento será mucho más ágil. A fin de cuentas se trata de garantizar los derechos laborales y los intereses empresariales en el mínimo plazo posible.
    En estos casos también se inicia el procedimiento mediante solicitud a la autoridad laboral, que comprobará la existencia de fuerza mayor. Si se acredita que esta concurre, se autorizará la suspensión de contratos. Será la empresa quien determine las medidas concretas, que comunicará a los representantes de los trabajadores.

¿Cuáles son tus derechos durante la suspensión del contrato?

Si cumples las condiciones para acceder a la prestación por desempleo, durante el ERTE podrás cobrar el paro. En caso de que el contrato no haya sido suspendido sino que se haya reducido la jornada laboral, el paro complementará tu salario.

Por supuesto, en la medida en que la relación laboral está suspendida, tendrás derecho a recuperar tu puesto de trabajo cuando termine la causa que promovió el Expediente de Regulación Temporal de Empleo. Si la empresa no te readmitiera tendrás derecho a impugnar el despido.

Además, la empresa tendrá que seguir pagando tus cotizaciones a la Seguridad Social.

¿Se puede tramitar un ERTE por coronavirus?

Una de las dudas más frecuentes en el ámbito laboral actual es si se puede solicitar un ERTE por coronavirus. Lo cierto es que no solo se puede solicitar sino que, además, está siendo promovido por parte de las autoridades.

En este caso hablaríamos de un Expediente de Regulación Temporal de Empleo por fuerza mayor. Aunque muchas empresas se ven obligadas a cerrar por desabastecimiento o por falta de mano de obra o de demanda (lo que entraría en las categorías de causas económicas, técnicas o de la producción), la categoría de fuerza mayor se introdujo en el Estatuto de los Trabajadores para cubrir situaciones críticas como la actual.

En definitiva, el ERTE por coronavirus va a ser una de las medidas de choque más recurridas para intentar resistir la crisis que se avecina. Asegúrate de que se respeten tus derechos contratando a un laboralista con experiencia en la materia. Puedes encontrar profesionales especializados a través de nuestro formulario.

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